Condensadores electrolíticos: polaridad, tensión y por qué explotan
Un condensador electrolítico almacena mucha capacidad en muy poco sitio, y a cambio pide tres cosas: que respetes la polaridad, que no le acerques la tensión al límite y que no lo cuezas. Fallar en cualquiera de las tres se paga, a veces con un ruido seco y un olor característico.
Identificar el negativo
En los radiales (los de dos patas hacia abajo) el negativo lleva una franja clara con signos menos impresa en el lateral, y esa pata es más corta de fábrica. En los SMD la marca suele ser una barra oscura sobre el terminal negativo. Y en los de tornillo, el positivo va marcado en la tapa.
Si te lo encuentras ya montado y quieres comprobar la huella de la placa: la serigrafía normalmente lleva el semicírculo relleno del lado del negativo, y el pad cuadrado suele ser el positivo. Normalmente. Antes de soldar, mira el esquema.
Un electrolítico conectado al revés conduce, se calienta y revienta la válvula de alivio —esa cruz grabada en la tapa— en cuestión de segundos. Con suerte solo hace ruido; con menos suerte, te salpica electrolito.
Qué tensión elegir
La regla que se enseña es «al menos un 20 % por encima». La que funciona en el banco es el doble de la tensión de trabajo si hay sitio. Motivos:
- La tensión de rizado suma picos que el multímetro no te enseña.
- Un condensador trabajando cerca de su tensión nominal envejece mucho más rápido.
- Un 25 V cuesta céntimos más que un 16 V y ocupa poco más.
Por el otro lado, no te pases: un electrolítico muy sobredimensionado en tensión tiene más ESR del necesario y, en fuentes conmutadas, eso se traduce en calor.
El ESR, que es lo que de verdad los mata
El ESR es la resistencia serie equivalente: todo lo que el condensador tiene de resistivo. Cuando circula corriente de rizado, esa resistencia disipa calor dentro del componente. El calor seca el electrolito, el electrolito seco sube el ESR, y el ESR más alto genera más calor. Es un bucle, y por eso un condensador de fuente no se degrada poco a poco: aguanta años y luego cae en unos meses.
Para fuentes conmutadas hay que comprar explícitamente condensadores de bajo ESR. Poner uno estándar en el filtro de salida de una fuente de ordenador es la receta del fallo a los seis meses.
La regla de los 10 °C
La vida útil se especifica a 105 °C (o 85 °C) durante 1.000, 2.000 o 5.000 horas. Y hay una regla práctica: por cada 10 °C menos de temperatura, la vida se duplica. Un condensador de 2.000 h a 105 °C trabajando a 65 °C dura unas 32.000 horas. El mismo componente, dos milímetros más lejos del disipador, puede durar el doble.
Cómo saber que uno está malo
- La tapa abombada. La válvula ha empezado a ceder. Cámbialo aunque el aparato funcione.
- Restos marrones alrededor de las patas en la cara de soldadura.
- Rizado alto en el osciloscopio donde antes había una línea limpia.
- Arranque intermitente del equipo: el clásico de la fuente con los condensadores secos.
Un polímetro normal mide capacidad, pero no mide ESR, y un condensador puede dar su capacidad nominal y estar inservible. Si reparas fuentes con frecuencia, un medidor de ESR se amortiza rápido.
Y el resto de la familia
Cuando no necesitas mucha capacidad, el electrolítico sobra. Para desacoplo de integrados va un cerámico de 100 nF, que además responde mucho mejor en alta frecuencia. Para señal de audio, poliéster o polipropileno. El electrolítico es para almacenar energía, no para todo.
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